Museo de Arquitectura e Historia al Aire Libre de Durango

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Casa del Factor Ramiro Bagües Y Marco

Casa construida a instancias de Ramiro Bagües y Marco, factor contador de la Real Caja de Durango en 1805. Probablemente es de la autoría del maestro alarife Nicolás Morín. Sobresale en la casa un edículo terminado con tres pináculos y la portada está enmarcada con un entablamento moldurado del que se desprenden una guardamalleta y cortinajes. El dintel de la puerta está formado por elementos acanalados que le imprimen movimiento.

Año de Edificación: 1800
Dirección (y calles aledañas): Aquiles Serdán, entre Constitución y Bruno Martínez
  Uso Original:     Casa habitación   Uso Actual: Oficinas
Tipo de Construcción y Materiales: Cantera y adobe Estilo Arquitectónico: Barroco

Casa de José Sáenz Díez

La casa es de una planta, en esquina y presenta una portada enmarcada con pilastras acanaladas, rombos en los zócalos y capiteles jónicos. El entablamento se resuelve con una cornisa mixtilínea que juega con un triple friso que le imprime movimiento. El dintel tiene molduras y formas ondulantes que terminan en la característica piña pinjante duranguense.

Nombre Actual del Edificio: Comercios varios / Librería y Tienda de vestidos de novia
Dirección (y calles aledañas): Esquina noroeste de Av. 20 de Noviembre y Zaragoza
  Uso Original:     Casa habitación   Uso Actual:   Locales comerciales
Tipo de Construcción y Materiales: Cantera y adobe Estilo Arquitectónico: Barroco
  Ocupantes o Dueños de Interés:   Casa de José Sáenz Díez (Minero)

Esta casa fue levantada a instancias de José Sáenz Díez, propietario de las minas de San José de Basís. Sáenz quiso dejar constancia de su relevancia social, por lo que mandó a Pedro de Huertas que la construyera.


En el interior del edificio se vuelven a encontrar los zigzags y las formas geométricas que Huertas plasmó también en la casa del Conde de Súchil, ubicada a unas cuantas cuadras.

Palacio de Zambrano

El Palacio de Zambrano fue ordenado construir por Juan José de Zambrano y Amaya en el año de 1795 y terminado a finales del año 1798. Poco después se inició la construcción, por órdenes del mismo propietario, del Teatro Coliseo, el cual fue inaugurado el 4 de febrero de 1800, llevándose a cabo la primera representación teatral el 19 de marzo de 1800.

Nombre Actual del Edificio:Museo Francisco Villa
Año de Edificación:1795
Dirección (y calles aledañas):5 de febrero, entre Zaragoza y Bruno Martínez
  Uso Original:  Casa Habitación  Uso Actual:Museo
Tipo de Construcción y Materiales:Este edificio presenta una fachada de estilo barroco, así como una bella sucesión de balcones y varios patios circundados por arquerías y pinturas murales realizados por Francisco Montoya de la Cruz, con temas populares de Durango.
Estilo Arquitectónico:El frente del gran palacio, marcado originalmente con el #97 sobre la Calle Real (hoy 5 de Febrero) tiene dieciséis arcos concatenados, siendo uno de ellos más amplio, el doceavo contando de izquierda a derecha, que corresponde a la puerta principal y da acceso al gran patio central, creando todo ello un portal o corredor de gran extensión y belleza urbana. Todos los arcos, ventanas y esquinas están almohadillados con flecos barrocos escurridos en su base. Los arcos son de medio punto, sostenidos por columnas toscanas.
  Ocupantes o Dueños de Interés:Juan José de Zambrano

Las piedras para la construcción del palacio, como de tantas iglesias y casonas edificadas por ese tiempo, fueron extraídas de la cantera que se encuentra en la cara norte del Cerro de los Remedios.

La imponente construcción palaciega del Capitán Juan José de Zambrano y Amaya puede considerarse el más deslumbrante y espléndido edificio barroco del norte de la República Mexicana. Se realizó totalmente en cal y canto, con una fachada terminada en cantera, obedeciendo a una tendencia barroca de estilo austero, resultando su portada a la vez sobria y ligeramente afrancesada, sobre una extensión de 6 mil 200 m², abarcando en sus orígenes toda la manzana, posándose paralelamente, apenas a una cuadra de distancia de la Plaza de Armas.

El Palacio de Zambrano se construyó en terrenos del Bachiller José Salcido, quien en 1778 se desempeñaba como cura en Cosalá. En el año de 1786 se descubrieron minas riquísimas como Guarisamey y el de La Puerta en San Dimas, cuyos metales se consideraron como los más ricos de la provincia por su alta ley y lo abundante de su cara, las cuales fueron adquiridas por Don Juan José Zambrano, logrando en poquísimo tiempo formar una fortuna de más de 14 millones de pesos.

Según la tradición, Don Juan José Zambrano pretendió poner a su residencia barandales de plata, lo que no permitió el gobierno virreinal, ya que ni el propio virrey se permitía tal ostentación. Cuentan también que para el matrimonio de una familiar del señor Zambrano se colocó un andamiaje de barras de plata desde palacio hasta la Catedral, por encima del cual desfiló la comitiva.

Enfrente de la fantástica mansión se encuentra lo que originalmente había sido la Huerta de los Jesuitas y que el acaudalado e incontenible hombre de negocios compró, junto con las casas que al sur de la plaza formaban el pequeño Callejón de los Zapateros, y los terrenos a espaldas del Templo de San Ignacio (hoy Templo de San Juan de los Lagos, conocido también como el Sagrario), llamándose en su tiempo Jardín de Zambrano.

Actualmente exhibe el inmueble cuatro puertas. La puerta principal, flanqueada por cuatro placas conmemorativas, está enmarcada en un diseño de cantera, con una concha y una gran lágrima que escurre en el centro, flanqueada por dos columnas adosadas con guarda metralla, con una bordadura mixtilínea con roleos, en tanto que en el trabajo de ebanistería destacan dos grandes medallones elípticos al centro y uno más en la parte superior. La segunda puerta comunica al segundo patio y corresponde a la casa anexa. El portón es de diseño llano, rústico, rodeada por un grueso marco de cantera con poca ornamentación, salvo las dos urnas en cantera que rematan por arriba las puntas de la ondulada cornisa. En los extremos de la fachada hay dos puertas más, que comunicaban a recibidores o salas de estar, hoy ocupadas por dos simpáticos cafés. A lo largo del portal hay siete ventanas verticales, a intervalos regulares, rematadas con copetes en la parte superior.

La planta superior del edificio luce nueve balcones a intervalos irregulares, enmarcados en trabajos de cantera finamente ornamentados, mixtilíneos, bulbosos y de gran altura, protegidos con herrería forjada simple. Destaca el balcón central, cuya decoración se reduplica hasta superar las cornisas onduladas, que coronan todo el remate del frontispicio, con un nicho al centro donde se halla una copia de la Campana de Dolores Hidalgo, con un medallón sobrepuesto a la cornisa con la fecha de 1810. Hay que destacar el movimiento ondulante en el remate de la cornisa de la fachada, que refuerza una evocación marina, o del río del tiempo humano, en el que todos navegamos. En efecto, la fachada tiene en lo alto cornisas ondulantes y bulbosas cuyos roleos, de formas mixtilíneas caprichosas que dan la impresión del oleaje, evocando las caracolas marinas, destacándose las guardamalletas o lambrequines, mismos que cuelgan como lágrimas por todo el recinto, dando todo ello al edificio un estilo barroco único, siendo el más rico en forma y estilo de toda la arquitectura en Durango.

 

El costado oeste exhibe cinco ventanales, más un gran portón, que es enorme y de ruda confección, enmarcado en cantera prácticamente sin adornos, por donde se daba acceso a las bodegas y entraban los carruajes, sobre la Calle de Zambrano (hoy en día Ignacio Zaragoza). Tiene cinco ventanales en parte baja y en la planta alta siete balcones enmarcados en cantera de forma menos ornamentada o más discreta.

El costado este, sobre la Calle Coliseo (hoy en día marcada en la esquina de 5 de Febrero como Bruno Martínez”), tiene una gran puerta, con marco elaborado de cantera, marcada con dos números, el #1 y el #97, donde se daba acceso a la familia del Capitán Zambrano, comunicando con los aposentos de la segunda planta. Existe una puerta más, de dimensiones reducidas, con marco de cantera almohadillado, en la esquina con la Calle Real que llevaba a un pequeño recibidor, el cual también conectaba con la parte superior del inmueble donde estaban las oficinas del prominente minero emprendedor. A su lado se siguen ocho ventanas regulares en la parte baja, y pasando el gran portón, una más, de dimensiones más amplias, más doce balcones en la parte superior, a intervalos regulares, ornamentalísimos, estilo barroco churrigueresco, idénticos a los balcones del frontispicio.

En los muros del patio central del Palacio de Zambrano pueden admirarse las obras murales que Guillermo de Lourdes realizó al temple entre 1935 y 1937, conocidas en su conjunto como “Historia del Proceso Revolucionario”, ocupando desde el primer corredor de la entrada principal hasta los arcos de la segunda planta. En conjunto se trata de cinco series, todas ellas de altísimo mérito estético, contribuyendo al esplendor de la señorial edificación, siendo el recinto civil que cuenta  con un mayor número de obras pertenecientes al movimiento muralista mexicano en Durango.

Los bellísimos murales de Manuel Guillermo de Lourdes comienzan a desenvolverse en el zaguán de la entrada principal, donde el artista pintó las alegorías: “El Trabajo en la Hacienda Porfiriana” y “La Acordada”.  Dentro de este majestuoso edificio se encuentra un mural, el cual representa el progreso técnico, ya que en el gobierno de Francisco González de la Vega entre los años 1956 a 1962, el estado de Durango tuvo una gran época de progreso.

En los corredores del patio principal, el muro frontal y en los laterales, plasmó con un gran sentido didáctico continuo la “Historia del Proceso Revolucionario”, larga serie de muros que encuentra su desenlace más dramático sobre los muros norte, titulados en su conjunto “La Lucha de Facciones”, siendo en su conjunto un mural histórico narrativo, cuya lectura está dispuesta, entrando por la puerta principal, de izquierda a derecha. Pintó también dos hermosos murales de pequeñas dimensiones en la rampa de la escalera medieval, de difícil ejecución triangular, y otros dos en el descanso de la escalera. Junto con Horacio Rentería Rocha, en la planta alta del edificio, en el año de 1935 o 1936, realizó la obra “La Patria con los brazos abiertos cobijando al pueblo”. Por su parte, de 1935 a 1936 Horacio Rentería, su ayudante y discípulo, pintó en los arcos del patio principal, una serie de ocho escudos de armas, de extraño simbolismo y personal diseño. Cabe agregar que en la obra mural fungió como ayudante el artista local Manuel Rodríguez Prado, quien luego se desempeñaría como maestro de arte en las escuelas secundarias del estado.

Los corredores comunican, mirando hacia al norte, al llamado patio trasero, de planta cuadrada, no de grandes dimensiones, de arquería de medio punto que se proyecta al segundo nivel, resguardado con balcones de herrería colonial, más allá del cual se encontraban la cava y los talleres. En la actualidad había en ese recinto un par de vitrales dedicado a Benito Juárez, colocados a principios del siglo XX.

En la planta alta del imponente edificio sobresalen una serie de trabajos murales de fuerte carácter nacionalista. Arriba de las escaleras, el mural clásico-modernista de Manuel Guillermo de Lourdes “La Patria Abre los Brazos para Reconocer a sus Hijos”, del año 1936.

Enfrente de él, sobre el costado sur, destaca la llamada Sala de Gobernadores donde, además de los retratos de los gobernadores de Durango de 1937 a la fecha, se puede admirar el mural de Francisco Montoya de la Cruz “La Liberación de los Trabajadores”, realizado en el fervor de la era cardenista. El Salón Principal del Palacio fue hasta 1978 la sala de sesiones del Congreso del Estado, convirtiéndose luego en sala de reuniones del gobernador y ahora parte del Museo temático Francisco Villa.

En el corredor que rodea al patio central, sobre la segunda planta, hay que admirar una serie mural del mismo Francisco Montoya de la Cruz, realizada entre 1950 y 1952; al oriente la serie “La Educación Pública en Durango”; al sur, “Industrialización y Progreso de Durango”, y al oriente, “La Agricultura y Minería en Durango”, una serie de imágenes que parecieran congeladas en el tiempo, promesas de una bonanza futura que han quedado, muchas de ellas, en el ambiguo territorio del ensueño. En el corredor poniente; rematando todo el conjunto con un pequeño mural de recia composición titulado “El Arado”, de 1952, situado en la corona del primer tramo de la escalera imperial, como envolviendo los dos murales triangulares de Guillermo de Lourdes, plasmado a manera de colofón y rúbrica de la gran obra muralística de todo el conjunto. En esa labor tuvo como ayudantes a Felipe H. Santoyo y Salvador Hernández, y a Manuel Sánchez como maestro albañil, quienes, al lado del maestro Montoya de la Cruz, plasmaron los temas, problemas e ideales de la minería, la agricultura, la educación y el desarrollo económico del estado de Durango.

En el cubo de la escalera principal se encuentran dos extraordinarios murales de grandes dimensiones: una pintura al temple de Manuel Guillermo de Lourdes titulada “La fundación de Analco por los padres franciscanos”. Enfrente de la cual el Ing. Luis G. Sandoval pintó al óleo, en el año de 1979, “La llegada de Juárez a Durango”. Éste último mural, también conocido como “Juárez en Durango a su regreso de Chihuahua”, narra la historia de cuando el presidente Benito Juárez arribó frente a la Plaza de Armas, encontrándose en plena calle con Doña Luz Noriega de Arce, quien extendió una gran bandera francesa para que el carruaje del benemérito atropellara la bandera de los invasores. Juárez, entonces, llamó a la prudencia, invitando a la concurrencia a la cordura. Hay también en el descanso de la escalera un nicho con venera en el que descansa una escultura del Benemérito de las Américas, debido a que el presidente Benito Juárez se alojó en sus aposentos por unos días, cuando regresaba de Paso del Norte, para restaurar la República, siendo por ese tiempo el Palacio de Zambrano la sede del Poder Ejecutivo de la Nación por tres días.

El segundo patio, conocido como Patio de Servicio, zona en que se encontraban las oficinas, la tienda y las bodegas de Zambrano, se encuentra decorado con un acrílico en grandes dimensiones del artista regiomontano Guillermo Ceniceros, que versa sobre el flamante puente “El Baluarte”.

Las escaleras de herradura, de reducidas dimensiones para que subieran las mulas cargadas con las barras de plata, forman un estrecho cubo, decorado por la  obra maestra del artista Guillermo Bravo Morán: “México Raíces de su Historia”, realizado en 1979, el cual puede considerarse la rúbrica, labrada con pinceles de cinabrio y argento, de la Escuela Mexicana de Pintura y del movimiento muralista mexicano, por ser una síntesis de su estética y motivos históricos fundamentales. La casa anexa, en efecto, es un segundo cuerpo del edificio, junto a la casa principal, de menor esplendor en cuanto a su edificación que se comunica con la planta alta, donde se encontraban las oficinas del fabuloso comerciante que, después, fueron por cientos de años las oficinas del ejecutivo del estado, donde se encuentra también un cuadro de intención mural de Jorge Quiñones, teniendo como ayudante a Tere Serrato.

 

Otros Datos de Interés:

Los primeros planes para edificar un nuevo ayuntamiento no se habían llevado a cabo por parte del gobierno, por lo que a principios del siglo XIX, en el año de 1801, el gobernador Bonavía encargó otro proyecto para el edificio de las dependencias gubernamentales al afamado escultor y arquitecto neoclásico Manuel Tolsá, pagándole quinientos pesos para levantar los primeros planos y hacer el presupuesto para la fábrica de las Casas Consistoriales, Cárceles, Alhóndigas y demás oficinas. Desgraciadamente los planos se extraviaron en Durango, por lo que fue necesario mandar hacer una copia a la ciudad de México. Las Casas Consistoriales no se construyeron nunca, por lo que las Casas Consistoriales, las Cárceles, Alhóndigas y demás oficinas se trasladaron finalmente a la Casa de Zambrano.

Juan José de Zambrano murió en el año de 1816 y la regia construcción fue rentada por sus propietarios al gobierno, estableciendo ahí las oficinas de la Casa de Intendencia de la Provincia de la Nueva Vizcaya. Posterior a la consumación de la Independencia fue la sede del gobierno del Estado y la residencia de los gobernadores. Luego de 21 años de litigio, los herederos naturales de Zambrano ganaron el pleito resuelto en los tribunales en 1837 a favor de los hijos de su segundo matrimonio quienes, sin embargo, perdieron la propiedad por falta de pago de contribuciones al gobierno, por lo que se les expropió y pasó a ser sede del Poder Ejecutivo del Estado. Actualmente en el edificio se ubica el Museo Gral. Francisco Villa.

Casa del Conde del Valle de Súchil

El Palacio del Conde del Valle de Súchil fue construido durante la segunda mitad del siglo XVIII por el maestro Pedro de Huertas habiendo creado una majestuosa obra de la arquitectura novohispana, elegantemente decorada y planificada para formar parte del paisaje urbano de Durango a lo largo de los siglos.

Nombre Actual del Edificio:Casa de Cultura BANAMEX Palacio del Conde de Súchil
Año de Edificación: Durante la segunda mitad del siglo XVIII
Dirección (y calles aledañas)5 de Febrero esquina Francisco I. Madero
Tipo de Construcción y Materiales:CanteraUso Actual:Museo y banco
Ocupantes o Dueños de Interés:Banco Nacional de MexicoEstilo Arquitectónico:Ultrabarroco o churrigueresco

El palacio fue hecho por encargo de don Joseph Ignacio del Campo y Larrea, quien llegó a Nueva Vizcaya cuando era niño, alrededor de 1750. Las muy convincentes riquezas y demás méritos de Larrea le ganaron los títulos de Vizconde de San Juan de las Bocas y Conde del Valle de Súchil hacia 1774.

Para que en Durango se llegara a construir un palacio de tal magnificencia, tenían que haberse conjugado muchos factores del desarrollo urbano y arquitectónico de la ciudad y de la fortuna de quien lo hizo construir, así como de quien lo construyó. Durango fue en el siglo XVIII una ciudad en crecimiento. Fundada en 1563 con trece vecinos, su desarrollo no había sido fácil, solamente al principio hubo un incremento constante de la población. Sin embargo, la riqueza que acuñaron los pobladores que escogieron esta ciudad como su asentamiento durante los años venideros permitieron la edificación de obras como ésta, la cual tiene un antecedente en la Ciudad de México, el palacio del Santo Oficio de la Inquisición, hecho por el maestro Pedro de Arrieta en 1732. Durante el siglo XIX hasta la primera mitad del siglo XX, el palacio tuvo diversos usos. Pasó a manos de Maximiliano Damm, ciudadano alemán llegado en 1850 y casado con una española de apellido Palacio. Su familia conservó el edificio intacto de 1858 a 1928, utilizándolo como residencia y tienda. Fue comprado posteriormente por hombres de negocios quienes lo utilizaron para fines distintos, hasta que fue adquirido en 1985 por el Banco Nacional de México y restaurado en 1988.

En 1913 cuando la Revolución Mexicana llega a Durango, las tropas Villistas saquean el edificio y lo convierten en cuartel. Pasada la revolución, el palacio vuelve a la tranquilidad y se abre “El Gran Número Once”, tienda de abarrotes que dura varias décadas en este edificio. A mediados del siglo XX, la familia Damm vende el edificio a la familia Elizondo y hace una de las primeras restauraciones de la época, poniendo una plaza comercial a finales de los años 70 y principios de los 80. En 1986 la familia Elizondo le vende el edificio al Banco Nacional de México, quienes lo restauran, para en 2011, aparte de Institución Bancaria, abrirlo al público como Casa de Cultura BANAMEX.

Casa del Obispo Gabriel de Olivares Y Benito

Esta casa fue levantada por Gabriel de Olivares y Benito, deán de la Catedral y obispo de Durango entre 1796 y 1812. Al igual que otras casas en Durango, la casa fue construida por el maestro alarife Pedro de Huertas.

Nombre Actual del Edificio: Casa habitación
Año de Edificación:  Entre 1796 – 1812
Dirección: Negrete 800 Poniente
Tipo de Construcción y Materiales: Cantera y adobe Uso Actual: Casa habitación / deshabitada
Ocupantes o Dueños de Interés: Casa del obispo Gabriel de Olivares y Benito Estilo Arquitectónico: Barroco

La portada presenta jambas con almohadillados que terminan en unos roleos de los que emerge un edículo terminado en una cruz, como era de esperarse en la casa de un eclesiástico.

Bajo la cruz se desprende una guardamalleta, a manera de estandarte, donde debe haber estado el escudo del prelado. Por su parte, las ventanas fueron ampliadas durante la modernización porfiriana de la ciudad.

Con el auge minero de la segunda mitad del siglo XVIII se pudieron labrar suntuosas residencias de los principales vecinos en las que se utilizaron también los repertorios que dieron un carácter diferente a la arquitectura civil duranguense.

Casa Juan de la Pedriza

La casa ocupa la esquina noreste de las calles Negrete y Bruno Martínez. La puerta está enmarcada por un alfiz, mientras que el vano está delimitado por jambas cajeadas y prolongadas que terminan con unos pebeteros flamígeros. La construcción posee además una elegante cornisa ondulante y termina con roleos que dan paso a un majestuoso edículo rematado con una cruz de cantera.

Nombre Actual del Edificio: Instituto de las Bellas Artes de la UJED
Año de Edificación: 1810
Dirección (y calles aledañas): Negrete 711 entre Bruno Martínez y Constitución
  Uso Original:   Casa habitación   Uso Actual: Edificio perteneciente a la UJED
Tipo de Construcción y Materiales: Cantera y adobe
Estilo Arquitectónico: Barroco
  Ocupantes o Dueños de Interés: Juan de la Pedriza

La casa conserva cinco ventanas de cantera por la calle Negrete y siete por la calle de Bruno Martínez. En la parte debajo de la pared se puede admirar unos rodapiés de cantera y formas ondulantes. Mientras que, protegiendo las ventanas, están unos recios barandales o bolados de hierro de fragua, forjados a golpes.

La esquina está levantada de sillería y rematada por una urna cineraria y la rutina de la cornisa se rompe con unas canales para desalojar el agua pluvial. Pasado el amplio patio está el salón principal, donde se llevaban a cabo las funciones solemnes de la institución. La entrada está labrada de cantería con motivos neoclásicos y las iniciales del Instituto Juárez con su lema latino “Virtuti et Merito”.

Las paredes de los corredores fueron decoradas con cuatro murales del maestro Francisco Montoya de la Cruz quien, en 1939, ofreció a los estudiantes de la Escuela Normal una visión del mundo basada en las propuestas del materialismo histórico hegeliano, acomodadas a su propia interpretación nacionalista.

En la primera escena Montoya plasmó una creación primigenia a partir de un monogenismo representado por una pareja de rasgos indígenas; en un entorno paradisiaco de plantas y animales procedentes de los dos mundos.

El feudalismo está representado a partir de la conquista de la espada y la cruz, en un contexto arquitectónico neogótico, bien conocido por Montoya a través de los trabajos escultóricos de su padre Benigno Montoya en las iglesias porfirianas duranguenses.

El futuro estaba dentro de las concepciones de un pintor joven formado en el internacionalismo socialista, en la acción de los mexicanos para obtener la propiedad colectiva de los medios de producción mediante la lucha proletaria, la volición de las clases sociales y la substitución del dogma por la ciencia.

Plaza Fundadores

En el terreno que ocuparon el seminario conciliar en el siglo XVIII y la tienda “El Palomar” en la centuria siguiente, se puso esta plaza con el fin de conectar la de Armas con la Cuarto Centenario. Se le dio el nombre de Plaza Fundadores para reconocer los orígenes de los durangueños a partir de pueblos originarios, europeos y africanos que en conjunto formaron nuestro mestizaje y de esa manera reconciliarnos con nuestra propia historia. Bajo los arcos que sostienen las paredes del templo se colocaron unas “ventanas al pasado”, un pequeño museo de sitio donde se narran acontecimientos históricos de ese lugar.

Nombre Original o Nombres Adicionales:En algún tiempo parte del seminario conciliar, después tienda “El Palomar”
Año de Edificación:2013
Dirección (y calles aledañas):Calle 5 de Febrero, Zona Centro
  Uso Original:    Era parte del seminario conciliar durante el siglo XVIII  Uso Actual:Plaza de actos y eventos
Tipo de Construcción y Materiales:CanteraEstilo Arquitectónico:Urbano
  Ocupantes o Dueños de Interés:  Seminario conciliar

Universidad Juárez del Estado de Durango

Habiendo fallecido el presidente de los Estados Unidos Mexicanos, Don Benito Juárez, los maestros y alumnos del Instituto del Estado solicitaron al Gobierno Estatal que cambiara su nombre por el de Instituto Juárez, accediendo a tal petición mediante el decreto del 5 de agosto de 1872.

Nombre Original o Nombres Adicionales: Colegio San Ignacio

Año de Edificación: Finales del siglo XVI

Dirección (y calles aledañas): Calle Constitución 404, Zona Centro, 34000

  Uso Original:   Instalaciones de la compañía de Jesús desde 1595   Uso Actual: Rectoría y edificio central de la Universidad Juárez del Estado de Durango

Tipo de Construcción y Materiales: Cantera y piedra Estilo Arquitectónico: Barroco sobrio

Ocupantes o Dueños de Interés: Jesuitas, la Compañía de Jesús

Aunque en un principio fue hecho con fines religiosos, el conocimiento es el principal huésped que habita entre los muros de la ahora Rectoría de la Universidad Juárez del Estado de Durango.

• En 1773 se remodela el edificio y es ocupado por el Seminario Conciliar hasta 1859, año en que fue clausurado.

• En 1856 el Lic. José de la Bárcena funda el Colegio Civil del Estado y ocupa el edificio el 25 de enero de 1860. Su lema original fue “Virtuti et merito”


• En 1872, al morir Don Benito Juárez, los alumnos y maestros solicitaron al Gobierno cambiar el nombre de Instituto del Estado por el de “Instituto Juárez”, lo cual fue aprobado.

• Los colores originales que lo identificaban eran rojo y blanco.

• En 1900 se marca un momento importante en la vida de la institución, con la creación de la primera Sociedad de Alumnos del Instituto Juárez, la cual definió como su objetivo la adquisición de todo tipo de conocimientos.

• En 1938, con su incorporación a la Universidad de México, adopta el lema: “Por mi raza hablará el espíritu”.

El Edificio Central de la UJED ha pasado por diversas épocas y usos:

• Colegio de San Ignacio.

• Seminario Conciliar de Durango.

• Colegio Civil del Estado.

• Instituto Juárez.

• Universidad Juárez del Estado de Durango (UJED).

Cruz de Kurutziaga

La cruz que se encuentra en la ciudad de Durango México es una réplica de la que se encuentra en España.

Año de Edificación: 2013
Dirección (y calles aledañas): Esquina de Corredor de Analco y Av. Francisco Sarabia
  Uso Original:   Espacio público   Uso Actual: Espacio público
Tipo de Construcción y Materiales: Cantera Estilo Arquitectónico: Replica de la que se encuentra en el país vasco

Como parte de los festejos del 450 aniversario de fundación de la ciudad de Durango, se inauguró, en el Paseo Peatonal Analco, la Cruz de Kurutziaga, como un símbolo de unión entre Durango, México, y Durango, País Vasco, España.


La Cruz de Kurutziaga es uno de los monumentos emblemáticos de la villa vizcaína de Durango, y data de finales del siglo XV o principios del XVI.

Descripción de la cruz: En su tronco, el árbol sagrado, se representa a la serpiente del paraíso y, en un lado, se relata la expulsión del mismo de Adán y Eva; mientras que en las otras caras está la tentación de Eva y el pecado de Adán. Sobre esto, en forma circular, se sitúan los apóstoles y sobre ellos el calvario, muy decorado, con Jesús, María, San Juan y varios ángeles. Sobre la cruz, la luna y el sol. Estas últimas representaciones, no bíblicas, han dado pie a muchas especulaciones.

Casa de Cipriano Guerrero

Casa construida a principios del siglo XX por Cipriano Guerrero, político y gerente de la Compañía de Electricidad, cuyas instalaciones estaban enfrente.


Posteriormente perteneció a su hija Isabel Guerrero de la Bárcena y a su esposo Melchor Caballero, gerente del Banco Comercial de Durango.


Hace poco tiempo fungió como Casa de Gobierno del Estado de Durango.

Nombre Original o Nombres Adicionales:  Casa de Cipriano Guerrero
Año de Edificación:Principios del siglo XX
Dirección (y calles aledañas):Constitución 506 Sur, entre Paseo Las Alamedas y Calle Pino Suárez
  Uso Original:    Casa habitación  Uso Actual:Casa deshabitada
Tipo de Construcción y Materiales:Cantera y adobeEstilo Arquitectónico:Afrancesado
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